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Como docente, no me gusta Facebook.


Me parece innecesario hablar de la relevancia de Facebook y de la significación que tiene en nuestros días, 1500 millones de cuentas por todo el mundo resultan algo más que una evidencia. ¿Qué marca, compañía o personalidad relevante no tiene una cuenta en esta red social? Sin embargo, y a pesar de tener no una, sino dos cuentas, Facebook no me convence como docente.

Soy usuario intensivo de las redes sociales, aunque no en el ámbito personal. Lo fui, y como muchos comencé con Tuenti, hoy en franco retroceso, pero me cansaba ver los muros de los demás, sus comidas familiares, sus reuniones con amigos, sus viajes, los libros leídos, etc. Acabé por no verle demasiado sentido, por aburrirme para ser sincero. Siempre olvidaba publicar mis "novedades". Y es cierto que te permite no perder el contacto con amistades pasadas, pero... 


Como digo, soy usuario intensivo de las redes sociales, pero en el ámbito profesional. De Twitter y de Google+, para ser exacto. Y me han sido de gran provecho, sin ninguna duda, por haberme permitido entrar en contacto con compañeros que llevan a cabo proyectos e iniciativas realmente notables que, de otra forma, me habrían pasado desapercibidos por completo. Las redes sociales hacen posible el compartir, comentar o difundir, en el ámbito educativo casi siempre de manera generosa y desinteresada, iniciativas, ideas y proyectos valiosos. Gracias a las redes sociales soy, creo, mejor profesor.

Bien, entonces, ¿por qué no Facebook? Los mismos compañeros que sigo en Twitter y Google+ también publican en Facebook, que además es el canal que mayor tráfico tiene. Pues precisamente por esto, porque en Facebook hay demasiado "ruido", demasiada información que dificulta el objetivo que busco en las redes. 

Trataré de explicarme más claramente. Parece ser bastante habitual tener una cuenta en Facebook, tanto para lo personal como para la docencia, si se diera el caso, lo que provoca que junto a la noticia compartida de un periódico sobre educación, por ejemplo, se encuentre el primer diente que se ha caído a nuestro hijo, la estupenda tarde de sábado en el pueblo o la victoria de nuestro equipo de fútbol. No quiero parecer desagradable, pero no estoy interesado -tampoco podría- en conocer las novedades personales de varios cientos de personas que igual sólo conozco online. Así que, docente, si lees este post y utilizas Facebook para tu actividad profesional, mi consejo es que mantengas dos cuentas con temáticas bien diferenciadas. No te preocupes, se tarda apenas quince días en superar los 200 seguidores; o al menos esto me pasó a mí, para mi sorpresa, y aún sigo sin entender la facilidad con la que se sigue a completos desconocidos que, quién sabe, quizá no tenga una actividad en internet afín a la tuya. Porque, desde mi punto de vista, no se trata de tener muchos seguidores, ni de seguir tú mismo a miles de personas: para que la actividad online sea efectiva tiene que ser abarcable, y esto se consigue filtrando y seleccionando tus contactos. Y si es necesario, de vez en cuando se hace una "limpia", que a veces menos es más.


Bien, pongamos que los puntos que sugiero en el párrafo anterior se cumplen: tienes una cuenta en Facebook sólo para tu actividad docente, y un grupo no necesariamente numeroso, pero sí cualitativo de "amigos". Aún resta otro problema: Facebook se relaciona con ocio y diversión. Facebook es insuperable para estar al día de tus ídolos musicales, conseguir entradas para espectáculos, para ver vídeos graciosos y un largo etcétera. No es que como plataforma tenga desventajas con respecto a la competencia, quizá al contrario; es el uso que se hace de Facebook, su vinculación con el tiempo libre y hasta el cotilleo lo que le aleja de los principios que, al menos en mi caso, busco en las redes sociales. En otras palabras, se entra en Facebook para desconectar, no para leer sobre la última novedad metodológica, pongamos por caso.

Es por esto que otras redes sociales me parecen más efectivas. Twitter te permite seguir las novedades de los compañeros de una manera ágil y efectiva. Y Google+, el patito feo y olvidado de las redes sociales, tiene dos herramientas tremendamente útiles para un profesor con inquietudes y que trata de estar al día: las Comunidades y las Colecciones. Perteneces a la Comunidad o a la Colección porque son un foro de discusión sobre un tema en particular que te interesa, sin necesidad de conocer todos los detalles de las personas que con las que compartes este espacio. Sólo lo que te interesa. ¿Se podría hacer esto en Facebook? Sí, pero no se hace. 

Bien, esta es mi opinión, a ver qué pensáis. y que nadie se preocupe, no voy a cerrar ninguna de mis dos cuentas. Ya traté de hacerlo con la más antigua, la personal, y tengo que decir que la leyenda urbana es cierta: es imposible.

Pero como siempre, esto no es más que una opinión. Vosotros, ¿qué pensáis?

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